Probablemente lo único más preciso que un japonés sea un número mayor de japoneses; eso explicaría porqué cuando en nipponia se ponen a hacer música post con mates les sale tan absolutamente precisa y preciosa. Los ejemplos son incontables, pero casi se podría decir que el postroq japonés es un estilo en sí mismo, aunque precisamente esta banda no se dedica simplemente a repetir los tics del género, van algo más allá con la adecuada cantidad de intensidad, la inherente belleza intrincada esperable y algunos pequeños giros electrónicos que nunca acaparan el protagonismo más de la cuenta para un disco entretenido de escuchar y que sabe a poco, como poca es la información que tengo de esta banda.