Sorpresiva nueva banda de exmiembros de Hey Enemy! que dejan atrás su grasientísimo roq ruidoso para adentrarse en composiciones de desarrollo largo que tontean con la electrónica y el post cosas demostrando que aún así son capaces de mantener la pulsión y el pulso roquero en una guerra de texturas y tensión que me deja con ganas de más material suyo para la vena.
Tras 6 años en Berlin siendo la base rítmica de The Ocean estos dos mozalbetes se volvieron a su pueblo y no se les ocurrió nada mejor que dedicarse a hacer un montón de grupos (en serio, un montón), entre ellos esta máquina de roquear duro y torcido que visita todos los tipos de roq anormal que se te ocurran, desde la psicodélia viejuna al postcosas actual, en un viaje que tiene prácticamente de todo y muy bien hecho. Tienen pinta de patear culos en directo cosa mala.
No os dejeis engañar por el título Demo, vale sí, en total esto dura lo mismo que una canción de Light Bearer pero aún así aquí hay mucha tela que cortar. Un dúo de batería (una moza de Massicot) y contrabajo + accesorios (un mozo de la maravillosa Orchestre Tout Puissant Marcel Duchamp) que experimentan entre el krautroq y el discotequeo dadá; me imagino a la gente en sus conciertos agitando los brazos y gritando raro, como hipnotizadas por las enfermizas repeticiones y golpeandose la cabeza contra las paredes. Y me parece bien que sea así.
Un amigo nos puso en su casa el anterior disco de esta banda y nos dejó prendados, más tarde su gato se enfadó mucho con nosotros y tuvimos que huir. El mismo trauma que me grabó el nombre del gato Astor a fuego me borró el de Vitas Guerulaitis hasta ahora que me los he vuelto a encontrar con un nuevo disco de precioso punq dadaista tocado con mucha clase y buen gusto, una cosa fina pero reloca como es menester y que merece escucharse en modo repeat.
Supe de la existencia de Jars a través de Usssy, la mejor banda que ha habido en Rusia y por la que a veces me despierto entre lágrimas tras su separación. Estos no tienen nada que ver, lo de Jars se va por el punq noise grunjoso, muy sucio, muy grasiento y muy torcido; huele a pantalón manchado de vodka y caca seca de hace días y hace el ruido de 10 camiones de la basura despertandote a las 7.30 de una mañana de verano mientras dormías con las ventanas abiertas.
Estos tres zagales me han roto mucho. Tienen un sonidazo brutal y una personalidad arrolladora, tanto que no sabría dónde ni cómo clasificarlos aunque quisiera (que no quiero). Para orientarse, me hacen acordarme de (pero no me recuerdan a) All The Saints pero con un toque kraut o psicodélico y una atmósfera postpunq obscura muy torcida. Me parece increible que nadie haya oido hablar de ellos en 10 años juntos, se nota que no son yanquis. Por cierto, vaya ojo los de Hummus Records, de nuevo, chapeau!
Debe haber algo en el agua de Francia (deuterio probablemente) que hace que salgan como hongos (radiactivos) grupos que, como Sec, se dedican a retorcer el jazz, el punq y todo lo que hay en medio como si fueran un gato y un escorpión peleando dentro de una lavadora en marcha. El resultado en este caso es un magnífico delirio agresivo, ruidoso y torcido a partes iguales que da ganas de arrancarse la ropa a mordiscos.
Sí, esta moza cantó en Monochrome unos meses, siendo alemana y con esa voz estaban condenados a encontrarse en algún momento. Igualmente Zelf no suenan tÁn monochromianos como pudiere usted creer, aunque lo suyo es también pop gordo un poco bizco, estos 4 temas van a su rollo apoyados por un bajo muy conductor (con ese puntico de saturación tan alemán que me encanta) y unas excelentes guitarras de churrería de hits. Me quedo con ganas de más.
Si te escuchas sólo el principio de éste disco podrías decir que esto es el clásico noise roq gorrinico con sonido muy grueso. Lo que pasa es que luego eso deja de ser así ya que en un momento dado nos comienzan a colar tropezones como de psicodélia de la que se le ocurriría a un granjero muy fumado que se va cayendo poco a poco hasta acabar en un pozo negro de ruidos y ambientes rarunos. Comenzar moviendo la cabeza con el roq y acabar muy confundido, esa parece ser la idea tras esta banda. Y me gusta.
Entre las disonancias, contratiempos y afectación que puedes esperar de una banda de postjarcore clásico, Ruggine asoman la cabeza poniendole buen gusto, un sonido muy personal (con 2 bajos y una guitarra de aluminio) y una voz en italiano, clara pero agresiva y apasionada que definitivamente marca la diferencia con unas letras que estoy a punto de entender (dadme tiempo). No sé vosotras pero yo ya no estoy para andar escuchando grupos que suenen a clones yanquis, por eso necesito bandas como esta.
Este disco comienza muy bien, en el segundo tema ya te tienen enganchado con síncopes ricos y disonancias muy majas. Y entonces, cuando te tienen, te la clavan llevandote lentamente a un territorio de punqroq ruidoso y medio monotono que te hace preguntarte si es el mismo grupo. Y ahí te la vuelven a clavar con otro cambio de tercio que es el que le da la vuelta definitiva a todo y que me hace no poder parar de escuchar esto. Eso e intentar entender cómo puede la baterista tocar así y cantar a la vez.
Un tipo a la batería y una tipa a las voces y la guitarra que hacen una especie extraña de emo punq popero más desmontado y roto de lo que puede parecer en una primera escucha. La voz parece que va a su puto rollo mientras la música se sincopa por otra parte como si se tratase de un maravilloso error que en todo caso hace que esto tenga un encanto especial. Además, esas letras en el límite extremo entre la ironía y lo naif ayudan mucho a rematar el magnífico desconcierto que provoca un disco que debo admitir que es totalmente encantador.
Grupo formado por clásicazos del DIY guipuzcoano que se han pasado al roq gordo de riffs primitivos, repeticiones y desarrollos largos. Suenan antiguos pero no de este siglo, antiguos de La Antigüedad; de la misma forma que existe el jebi medieval aunque en el medievo no había roq, esto me transporta a ruinas de imperios desaparecidos y oscuridad atávica degradada. Dejando de lado mis laberintos mentales, este es un gran disco, sludgeoso, gordete y con excelentes riffs.
La música instrumental me gusta pero reconozco que para que me enganche tienen que hacerla con gracia. Cuando escuché el primer minuto de este disco me pareció que empezaba medio mal y previsible, y esa portada emo noventera de manual no ayudaba nada. Entonces debí distraerme pensando en alguna guarrada y sin darme cuenta me vi dentro de esto que al final resulta ser más apasionante y variado de lo que prometía ese principio y que definitivamente vale la pena escuchar.
Me encantan estos grupos que son capaces de coger lo bueno del jazz y sacarle toda la pedantería para añadirle un poco bastante de actitud y de sentido del humor. Chromb alternan momentos de fiesta dadá con otros de densidad circunspecta creando una mezcla rica en matices, tanto que podrías ir a un concierto suyo con tu prima calimochera y tu suegro jazzero y quedar bien con los dos.
Joder, esto es muy grande. Su anterior "Explosión del Cosmos del Alma" ya me impresionó, pero este disco se sale. Zeta le dan una vuelta de tuerca más a esta mezcla única de postroq, crust, pisodelia y punq marrano con un disco de una hora y 4 temas llenos de todo muy bien mezclado. Sin duda son una de las mejores bandas de latinoamérica ahora mismo, metidos además en una espiral de incontinencia creativa que tras 12 años juntos está ahora en su punto máximo.
Aquí anda también el bateras de NI pero no se parecen mucho que digamos. Este trío se dedica al post cosa instrumental medio tranquilo y oscuro de una manera no típica, con momentos lentos y dispersos y otros momentos intensos y caminadores. A mí me recuerdan a una mezcla entre Grails y (si me permitís la licencia de nombrar a un grupo del que nadie se acuerda) El Vidal Sonido. Aparte de este LP tienen un 7" que es cosa fina y que va un poco más a por faena.
Thomas, el barbudo de Le Singe Blanc se pluriemplea en esta banda de bajo y batería que aunque suena un poco a LSB tiene su propio lenguaje, que no es otro que el de la repetición, el torcimiento y la intensidad brutal. Verlos en directo es una experiencia de sudor y tensión totalmente recomendable y este disco es una manera perfecta de auyentar canis en la playa o de vengarte de vecinos con mucho volumen y poco gusto.
Esto es muy loco, no tanto en resultado como en concepto. Son dos tipos como haciendo posmétal ahí rollo experimental, pero el asunto es que se trata de un batería y otro señor que se cuelga del cuello un cacharro desde el que lanza samplers y ruidos infernales mientras grita cosas. El resultado es espectacularmente intenso a la vez que experimental y extrañamente efectivo.